¿Por qué oramos?

La oración del justo es poderosa y eficaz

 

¿Por qué oramos?

La oración es una pieza clave en la vida de un cristiano, tanto personal como en comunidad. Nos ayuda a conservar una comunicación estrecha y directa con nuestro Padre, a mantener nuestro rumbo correctamente y a examinar continuamente nuestro corazón. Pero, cuando dejamos de orar, nos perdemos y nos alejamos cada vez más de la dirección en la que íbamos. Y esta situación se nos hace cada vez más habitual en nuestras vidas, llegando a pasar semanas, meses e incluso años, perdiendo el rumbo y la rica y saludable comunicación que tenemos con nuestro Dios. Es por eso que es tan importante la oración en nuestra vida diaria, y las Escrituras son claras en relación a esto.

Jesús nos modela una vida de dependencia y oración (Heb. 5:7), orando a su Padre constantemente, con un fuerte clamor e incluso lágrimas. Si Él, siendo el Hijo de Dios conocía la importancia de una vida de oración, ¡cuánto más nosotros necesitamos de este tiempo!. El problema es que nosotros definimos nuestra agenda y establecemos según nuestras prioridades cuales son las cosas importantes. Es decir, nosotros determinamos a que dedicarnos, a pesar de que la Biblia nos manda a dedicarnos a la oración (Col. 4:2). Y no sólo esto, si no que nos desafía a que debemos “dedicarnos a la oración” y a hacerlo “sin cesar” (1 Tes. 5:16-18; Efe. 6:18), no es orar solo un poco. La Biblia enfáticamente nos invita a que oremos constantemente y a diario, para que no nos dejemos llevar por la corriente en la dirección equivocada. También las Escrituras nos dicen que la oración es lo que hacen los verdaderos siervos de Dios (Judas 1:18-21). Se mantienen en el amor y oran en el Espíritu Santo. Esto se refiere a orar a la luz del poder y de la voluntad del Espíritu Santo, estando alineado con la voluntad de Dios y con la verdad de su evangelio.

La oración del justo es poderosa y eficaz (Stgo. 5:15-18). Por favor no olvides que has sido declarado justo solo por la fe en Jesucristo, no por tu desempeño. Por tanto si crees en Cristo, tienes una poderosa arma en tus manos que estás desaprovechando. Además nos menciona que Elías era un hombre que tenía las mismas debilidades que las nuestras, pero oró a Dios para que no lloviera y escucha bien: No llovió durante 3 años y medio, y luego volvió a orar para que lloviera y llovió.

Hermanos la oración es gravitante en todo momento, no lo olvidemos nunca. Hagamos un compromiso real con nosotros mismos y comencemos a retomar el rumbo, siendo la oración el motor y el eje principal de nuestra vida.

Álvaro Leighton