Sola Scriptura (Sólo la Escritura)

Oct 10, 2017 | Reforma

Los reformadores afirmaban con mucha convicción que todo lo que creemos y todo lo que ponemos en acción debe tener como único fundamento “Sola la Palabra de Dios”, esta era la máxima autoridad en materia de fe y práctica. Por lo tanto, todo lo que vaya en contra de la Escritura, todo lo que contradiga la revelación de Dios, no puede normar la vida del creyente (ver Gálatas 1:6-10; 2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:3). Además agregaban que el Papa, la Iglesia, la Tradición, los Concilios no pueden estar por sobre la autoridad de la Palabra de Dios. Los reformadores creían que era un gran peligro de muerte no tener una norma autorizada para los creyentes y “Sola la Escritura” debe ser esa regla autorizada.

Esta creencia (sola scriptura) se remonta por lo menos hasta John Wyclif (1328-1384), que sostuvo que cualquier cosa que no pudiera ser probada con la Biblia (como la transustanciación o la autoridad papal) no debía ser parte de las enseñanzas oficiales de la iglesia. Wyclif además se opuso al hecho de que la Biblia estuviera disponible sólo en latín, y quiso que se tradujera a la lengua nativa para que la gente común pudiera leerla y entenderla, y así pudiera sacar sus propias conclusiones.

Pero, ¿Por qué “Sola la Escritura” debía ser la máxima autoridad?

– 2 Timoteo 3:16 dice: Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”. Por lo tanto su Palabra es vida para el hombre.

– Hebreos 4: 12 dice: La Palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que toda espada de dos filos: penetra hasta partir el alma y espíritu, las coyunturas, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. Por lo tanto la Palabra de Dios es lo único que puede gobernar la conciencia del hombre.

Juan 5:39 dice: Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mi. Por lo tanto en la Palabra de Dios podemos encontrar la vida eterna por medio de Jesucristo.

Entonces, la Palabra de Dios es la regla inerrante (no falla, siempre dice la verdad por ser inspirada por Dios), es infalible (no tiene error, por lo tanto es absolutamente confiable), la cual no debe transarse por nada que vaya en contra de la revelación de Dios, lo que nos obliga como creyentes a no permitir que nada que venga de una fuente de autoridad extraña y peligrosa se sumerja en la doctrina y vida de la iglesia.

Sola Escritura” nos rige y en ella encontramos lo necesario para nuestra vida, lo que nos lleva a la Salvación por medio de Jesucristo.