Un reflexión sobre Semana Santa

“Así como en el tiempo del Faraón mueren los primogénitos, ahora muere el primogénito de Dios, para dar salvación al mundo”.

 

La Pascua Judía era una fiesta que cada año se celebraba recordando la liberación de la esclavitud de Egipto. Un acontecimiento que sucedió después que murieran los hijos primogénitos de animales y personas, lo cual permitió que el faraón dejara ir al pueblo judío como se lo habían pedido.

La muerte de los primogénitos fue la última plaga que afectó a los egipcios, un hecho que se recordaba año a año como una fiesta nacional.

En el evangelio de San Mateo 26 los discípulos de Jesús le preguntan dónde iban a preparar la cena para recordar aquella liberación de la esclavitud que duro 400 años.

Los discípulos preparan la cena según las instrucciones de Jesús en casa de un conocido, este hecho se establece como la última Cena de Jesús con sus discípulos porque muy luego sería arrestado, traicionado por Judas, torturado y luego crucificado.

Así como en el tiempo del Faraón mueren los primogénitos, ahora muere el primogénito de Dios, para dar salvación al mundo, para que todo aquel que creen en Jesús y le reciba en su corazón no se pierda sino que tenga vida eterna.

Semana Santa debe recordarnos, entonces el gran sacrificio de Cristo Jesús, dio su vida en rescate por muchos, murió en lugar de los pecadores, para dar vida y darla en abundancia.

Hay que recuperar el sentido real de la Semana Santa que se ha ido perdiendo en nuestra sociedad moderna, que no sea una fiesta más en el calendario, sino momentos de verdadera reflexión a la luz de lo que Cristo Jesús hizo, pagando así el precio del pecado. ç

Cristo Jesús reciba el honor, la gloria en este tiempo y en especial cuando recordamos su muerte, pero luego su resurrección. Hoy podemos depositar toda nuestra confianza en Cristo, nuestra fe debe estar depositada en él, el único Señor de señores.

Dios les bendiga

Obispo Nelson Ojeda